FOTO GABRIEL El Maestro Gabriel Blancafort falleció el pasado 24 de Agosto. Con su desaparición se cierra un importante capítulo de la historia de la organería en España. A través de su biografía puede hacerse un seguimiento del proceso de recuperación que ha experimentado la organería de este país durante la segunda mitad del S.XX. EL INICIO Este periodo no se puede entender sin tener en cuenta la herencia de la primera mitad de siglo: el final de la etapa romántica, periodo en que la organería española se sustenta en dos principales escuelas situadas en las dos regiones mas industrializadas: el País Vasco y Cataluña. La Guerra Civil española (1936-1939) abre un gran paréntesis debido al cese de la actividad y a la gran perdida del patrimonio organístico, algunas regiones como Catalunya perdieron mas del 90% de sus instrumentos. A esto debe añadirse la penuria económica de los primeros años de posguerra que coinciden con la II Guerra Mundial y la influencia de la dictadura de Franco que supone un periodo de autarquía lo que en organería cristaliza en la fábrica O.E.S.A. (Organería Española Sociedad Anónima), que fundada en los años 40 absorbió buena parte de los talleres en decadencia acaparando las actividades, bajo los condicionantes económicos de la época y cierto regusto post-romántico e industrial. La imagen del instrumento entre la población queda asociada al culto religioso mientras solo una minoría aprecia y promociona su vertiente cultural e histórica. En este entorno es donde Gabriel Blancafort empieza a dar sus pasos Cuando debuté en el oficio (Collbató 1954) el panorama de la organería en España era bastante deficiente. La de los talleres también, la primera vez que entre en el obrador de Collbató, el encargado me miró y al verme tan bien vestido,-con un traje blanco- me dijo: ¿Órganos?, mas le valdría hacer cajas de muerto!. La guerra civil había truncado la vida de la mayor parte de casas catalanas que ya llevaban unas cuantas décadas de existencia, con sus patronos de edad avanzada y sin sucesión familiar (Alberdi, Estadella, Xuclà, Puggina, Aragonés) varios de los cuales terminaron algunas obras iniciadas anteriormente, o empezaron nuevas obras que no llegaron a finalizar. Solo OESA que había absorbido parte de estos talleres mostraba señales de vida con una producción importante pero muy marcada por el gusto y recursos de la postguerra. El post-romàntico tocaba a su fin. En la Europa democrática soplaban otros aires y la recuperación del órgano ya era un hecho consumado. Tuve que salir. Dos años de aprendizaje en el taller de Víctor González (Châtillon-sous-Bagneux) (1956-1958) sirvieron para descubrir ciertos aspectos de la organería tradicional, secretos de correderas, transmisión mecánica... y entrar en contacto con el mundillo organístico de aquellos días Maurice Duruflé, Norbert Dufourcq, André Marchal, Marie-Claire Alain... A nivel de los intérpretes la situación era similar, la generación de organistas españoles de aquel momento procedía de una escuela postromántica, los criterios de interpretación y de docencia eran muy parcos en técnica. En ese contexto aparece la figura de Montserrat Torrent quien siente también la necesidad de abrirse nuevos caminos. En Setiembre de 1958 Montserrat y Gabriel emprenden juntos un viaje en tren a París, esa imagen es quizás el símbolo mas descriptivo de a la búsqueda de esa ansiada renovación por parte del órgano español de entonces. En setiembre de 1958 asistí al congreso fundacional de la ISO en Amsterdam, con la participación de la elite de organeros europeos entre los cuales descubrí la verdadera orientación hacia el órgano tradicional. Al constatar que la organería alemana estaba mejor orientada que la francesa decidí dejar París y entrar a trabajar en la firma F.A.Walcker (Ludwigsburg, Alemania) donde tras dos años y medio de aprendizaje aprendí mecánica, armonización, dibujo y construcción de tubos y pude formar mi propio credo en cuanto a las "reglas del arte" tantas veces invocadas por los organeros y tratadistas del pasado. Ya de vuelta, en 1963 Gabriel Blancafort instala su propio taller en Collbató junto a su colaborador Joan Capella, con la finalidad de llevar a la práctica los principios adquiridos en su fase de aprendizaje: 1) Recuperar el sitio tradicional del órgano hispano, cercano al altar, dado que los antiguos coros habían sido sustituidos por la asamblea. 2) Aplicación del "Werkprinzip", con los planos sonoros identificables del exterior, ordenados verticalmente en distintos niveles y pedal diatónico a ambos lados. 3) Uso de la transmisión mecánica para notas y registros, consola de ventana y secretos de corredera. 4) Disposición de registros barroquizante, con coros bien definidos de principales, nasardos y trompetería. 5) Generalización de las fachadas en estaño en lugar del zinc utilizado como sucedáneo en las últimas décadas. Uno de sus primeros trabajos fue la restauración del órgano gótico de Daroca (1964), lo que significa una inflexión respecto al tratamiento que habían tenido los órganos históricos hasta ese momento. FOTO DAROCA Sobre este órgano planeaban proyectos de otras firmas que pretendían su electrificación, presenté mi modesto proyecto y me lo adjudicaron. No dudé en reconstruir los secretos en forma diátonica tal como serían originalmente y lo exige la fachada, conservando no obstante los registros partidos. Le añadí el pedalero que tanto necesitaban los organistas del momento, (quizás hoy lo haría de forma distinta). Al cabo de unos años Montserrat Torrent ganaba el Grand Prix du Disque en Francia (1967) interpretando a los olvidados maestros españoles en el órgano de Daroca. Casi sin maquinaria y con un taller muy modesto se empezaron a construir órganos de nueva planta con tracción mecánica y estética barroca que poco a poco se iban perfeccionando. No se debe pasar por alto la situación económica del país que obligaba a realizar los trabajos bajo una óptica práctica y modesta. En esta época -a la inversa de lo que ocurre actualmente- los materiales determinaban el coste de la obra y en España era muy difícil y caro encontrar el material adecuado. El coste de un órgano en España era una tercera parte el de un instrumento similar en centroeuropa, y aun así era considerado un lujo. A pesar de ello incluso se construyeron diversos instrumentos para Comunidades religiosas -especialmente Benedictinos y Carmelitas-, se cuenta la anécdota de que un Convento de Monjas pasó tres años sin tomar postre para hacer frente a la financiación de su nuevo instrumento. Lo importante era "repoblar" la geografía de instrumentos válidos para la interpretación del repertorio y la técnica que a través de M. Torrent se iba introduciendo a una nueva generación de organistas del país. En ese contexto se aparece la necesidad de los órganos de estudio y los positivos de los que se construyeron mas de una treintena de ejemplares y también otras obras de tamaño reducido para Conservatorios y Escuelas de Música. Es a partir de los años 70 que la situación tiende levemente a mejorar. Se incorporan y consolidan otros talleres como Grenzing, de Graaf y Arrizabalaga, y el país empieza a valorar los instrumentos de transmisión mecánica mientras OESA inicia una lenta decadencia paralela al régimen franquista. En ese periodo es cuando el taller de G. Blancafort aborda la construcción de los primeros instrumentos de gran formato como Mataró (1974), Marbella (1976) o Torreciudad (1978). Con el tiempo fue creciendo el interés por el órgano y con ello nuevos proyectos, entre ellos puedo destacar algunos de envergadura como el "Organo del Sol Mayor" en Marbella, cuya construcción se llevo a cabo entre los años 1972 y 1976 gracias a la tenacidad de su organista y promotor Michael Reckling. Era el primer órgano mecánico de proporción "monumental" (4 manuales y 57 registros) que se construía en mucho tiempo. FOTO MARBELLA Paralelamente a la recuperación del propio instrumento, la del oficio de organero era otra asignatura pendiente, el taller de G. Blancafort se convirtió en paso obligado para quienes querían debutar en el oficio. Gabriel siempre tuvo las puertas abiertas a los aspirantes a organero. ... acudían a mi taller por ser el único que por aquellos años había asumido el estilo de órgano neobarroco con todas las características anteriormente descritas. Algunos de ellos tras una estancia de varios años crearon sus propias firmas que actualmente conforman una parte importante del panorama de la organería actual: Federico Acitores y J.MªArrizabalaga dieron sus primeros pasos en mi taller y también Gerhard Grenzing quien ya había efectuado su aprendizaje en otras casas europeas. Otros aspirantes procedentes de áreas geográficas carentes entonces de escuela propia como Baleares o Andalucía, han hecho estancias mas cortas en mi taller con objetivos quizás no tan ambiciosos como crear un gran taller de organería pero no por ello menos importantes, se trata de organeros autónomos -que a menudo trabajan solos o con un ayudante- capaces de abordar el mantenimiento, restauraciones e incluso construcciones de órganos de tamaño medio. La mas larga y profunda influencia, sin embargo, y por ley natural presente en todas las escuelas artísticas, ha sido la habida con mi hijo Albert... Completarían esta lista, colaboraciones mas puntuales en trabajos de restauración con especialistas venidos del extranjero entre las que debemos destacar la del organero francés Georges Lhôte, cuya aportación fue extensa, sabia y necesaria en trabajos de restauración como Mataró y Montblanc..., otros colaboradores destacados han sido Suzanne Tatershall o Cristoph Glatter Götz. FOTO LHÔTE FOTO TALLER 1976 Un aspecto en el que el Maestro profundizó fue la investigación histórica. Gabriel, que disponía de grandes dotes debido a su formación cultural, humanística y litúrgica en los Jesuitas, dedicó mucho tiempo al estudio de contratos y otros documentos llegando a acumular una gran cantidad de datos sobre la historia de la organería en España. Esta circunstancia unida al gran conocimiento del oficio lo convirtió en un punto de referencia para musicólogos e historiadores. Realizó una gran labor de recuperación de la terminología de la organería especialmente en catalán, que se encontraba muy maltrecha debido a la influencia del periodo industrial y la persecución de la época franquista. Elaboró diversos estudios sobre el órgano Ibérico, expuestos en conferencias, congresos o publicaciones. Uno de los aspectos que Gabriel mas enfatizó fue en el estudio de las antiguas escuelas Ibéricas. A Gabriel le molestaba la imagen que se tiene en el extranjero, que relaciona el órgano español con Batallas y registros partidos, de la misma manera que el inconsciente popular asocia España con toros, flamenco o paella. La principal característica del órgano español es que no existe... llego a afirmar . En un breve articulo denominado "Guión para un estudio de los órganos ibéricos" publicado en las Actas del 1er. Congreso del Organo Español (Madrid 1981) puso de manifiesto las diferencias existentes entre las dos principales escuelas de la península, la de la antigua Corona de Aragón (Aragón, Baleares, Catalunya y Valencia) y la del interior de la península (Castilla y Navarra). Ver cuadro 1. CUADRO 1 Características generales de las escuelas españolas "CASTELLANA" "MEDITERRANEA" Interior de la Península Aragón, Baleares, Catalunya y Valencia Periodo de máximo esplendor: 1750 Periodo de máximo esplendor: 1550 Organo de 8 pies Organo de 16 pies Un solo teclado manual Dos teclados manuales Excepcionalmente tres teclados Muy frecuentemente tres teclados Registros partidos Registros enteros Sin Cadereta Con Cadereta Caja barroca, a menudo con relieve Caja gótica o renacentista, plana Con trompetería tendida (batalla) Sin trompetería tendida (batalla) Fachada con tubos mayores centrales fachada con tubos mayores laterales Excepcional flautado 26 en metal Muy frecuente flautado 26 en metal Secretos pequeños y cromáticos Secretos grandes y diatónicos Abundancia de tubos fuera del secreto Mayoría de tubos encima del secreto Medios registros desde do sostenido 3 Medios registros (SVIII) desde do 3 Otras publicaciones de relieve tratan de el emplazamiento del órgano en los templos, "Organo y arquitectura" (2º Congreso del Organo Español, Madrid 1988) En este sentido he dedicado gran parte de mi obra a la recuperación del emplazamiento tradicional. Históricamente, los órganos ibéricos se han situado en el lateral de la nave, cerca del coro, lo que dio lugar a un modelo peculiar tanto física como musicalmente, muy distinto a otras escuelas europeas. Todo eso se abandonó con la irrupción del órgano romántico, de mayores dimensiones, que necesita de un espacio mas generoso, lo que motivó el traslado el órgano a la gran tribuna de entrada. El final de ese periodo y los cambios post conciliares con una participación mas activa de la asamblea, propiciaron el retorno del órgano al lateral de la nave, si bien acercándose al presbiterio puesto que es allí donde se desplazó el epicentro musical y siempre cuando me ha sido posible he optado por adaptarme a esta realidad. En la década de los 80, el panorama de la organería del país se encuentra bastante recuperado a nivel de organistas, conciertos e instrumentos. Otros constructores como F. Acitores o J. Lois -discípulos de Gabriel_ se incorporan al cuadro de artesanos mientras los existentes ven aumentar su producción en calidad e cantidad. Gabriel Blancafort emprende su ultima etapa realizando numerosos proyectos (Vallbona, Llívia, Ciutadella, Puigcerdà, Sarrià...) donde el órgano se sitúa en el lateral de la nave como condición fundamental de recuperar el carácter sonoro propio de nuestras latitudes. La cercanía del instrumento respecto a la asamblea invita a una armonización distinta, mas suave. Nótese que en España al registro fundamental se denomina "Flautado" (adjetivo que significa aflautado) y no Principal. El último trabajo de Gabriel, -bajo la dirección de su hijo Albert Blancafort- es un ejemplo de este principio, el órgano de la Catedral de Alcalá de Henares inaugurado en marzo del 2001 es el primer nuevo instrumento que tras muchos años recupera la tradicional ubicación castellana en un lateral de la nave, entre columnas, disponiendo como sus antecesores de dos fachadas (nave central-nave lateral), pero al que se le han añadido por necesidad los cuerpos de pedal y cadereta. FOTO Gracias al esfuerzo callado pero profundo de Gabriel ahora se abre una nueva etapa de la organería en España, con un horizonte completamente distinto a sus inicios. Por un lado hay una generación de organistas "hijos y nietos" de Montserrat Torrent que atienden a la creciente demanda con la proliferación de ciclos y conciertos de órgano por toda la geografía. Por otro lado el país cuenta con diversos talleres como Acitores, Blancafort, Desmottes, Grenzing, Lois... capaces de abordar trabajos de construcción y restauración a un nivel equiparable al resto de países. Y el interés y respeto por nuestro instrumento aumenta día a día. Ante la consternación que ha supuesto la inesperada desaparición de Gabriel Blancafort el entorno del órgano español que en cierta manera se siente huérfano, ha respondido unánimemente con un Gracias Maestro! 1 3